Como los ancestros decían...Don Carlos

Como los ancestros decían...Don Carlos

Bienvenido a Abuelife Leyendo Como los ancestros decían...Don Carlos 2 minutos Siguiente A ti, querido nieto, te pregunto:

Don Carlos nació en 1930, en Valparaíso, en una casa con vista al puerto y olor a pan amasado. De chico decía que quería ser detective, pero terminó siendo tipógrafo, y uno de los mejores. Aprendió a leer letras al revés, y también a leer a las personas con solo mirarlas.

Se casó con la Marta —la “bailarina oficial de sus fiestas”— y juntos criaron tres hijos, dos perros y una colección de discos de tango, cueca y Sandro. Siempre tuvo una frase lista, una anécdota para romper silencios y una habilidad increíble (aparte de poder mover sus no menores orejas) para arreglar cosas con cinta adhesiva… incluso cosas que no deberían llevar cinta.

Cuando se jubiló, no se achicó. Al contrario, se compró una radio con parlantes grandes, aprendió a hacer sopaipillas caseras y se anotó en clases de cueca brava. Tenía 82 años cuando volvió a pisar una pista de baile. Y 87 cuando lo invitaron a dar una charla en el colegio de su bisnieta sobre cómo era la vida “cuando no existía el WiFi”.

Hoy, con 94 años, Don Carlos sigue siendo una leyenda en su barrio. No hay vecino que no lo salude. Se sabe los nombres de todos los perros de la cuadra. Y cada primer domingo del mes, sus nietos hacen fila para comer cazuela, escuchar historias y reírse con los mismos chistes de siempre (que, por alguna razón, siguen funcionando).

Don Carlos dice que lo único que necesita es cariño, música y una visita con pan fresco. Y nosotros en Abuelife decimos que personas como él nos enseñan a envejecer bonito, con humor, con ganas, y sin perder nunca la chispa.

¿Tienes un Don Carlos en tu vida? Escríbenos. Nos encantará contar su historia en nuestras Crónicas Abuelife